Feligreses todos: debido a las presiones del sheriff de Hartford y su cuadrilla de mercenarios de la extorsión y la amenaza, me he visto obligado a dejar el Estado de Connecticut y huir veloz hacia el sur para salvar mi pellejo. La razón de dicho peregrinaje es la terrible envidia que le produce mi caída de ojos, amen de ser descubierto en estado coital con su hija (pero para mí que lo de la caída le revienta). Así pues, a sabiendas de que estoy en busca y captura, me he camuflado avispadamente con unas pestañas postizas Loreal París y he cambiado mi santa sotana por un chándal fosforescente modelo gorrilla hasta que su ira se desvanezca y ya no se acuerde de mí. Es por ello, oiga, que también me he visto obligado a cambiar de blog. Pero no teman, hermanos, porque pronto, muy pronto tendrán noticias mías y de mi nuevo trabajo. Mientras aprovechen para hacer el bien, como rezar, saludar a la gente o crear una plataforma para que a Amparo Moreno le den un Goya honorífico.

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